Ríos Pico y Vena
Inicio de la prolongación del segundo paseo

El río Pico era bastante caudaloso, y una vez se juntaba con el río Vena, sus aguas se mezclaban con fuerza. Este aporte de agua llegaba desde la zona de Castañares, cruzaba junto al Camino de la Plata, entre un hermoso bosque de castaños, y, serpenteando, bordeaba el viejo Cuartel de la Guardia Civil hasta desembocar en el río Vena, a la altura de la actual calle del Morco, tras regar las huertas de Juanito, frente al convento de Las Bernardas. Estos ríos no estaban encauzados y, a veces, el agua llegaba a los límites de la antigua Plaza de Toros, frente al Mercado de Abastos, en los Vadillos. En realidad, todo este espacio era campo libre. Desde Castañares hasta el Camino de la Plata [...] era un bosque maravilloso, un Bosque de la Floresta de evocaciones medievales, del que solo perviven una veintena de castaños junto al molino. Aguas abajo, el río Pico se encontraba con otro molino y luego las citadas huertas de Juanito. Pues bien, los ríos Pico y Vena, ya uno solo, en su último tramo, bordeaban los restos de la antigua muralla, en San Lesmes y junto a la Plaza de San Juan, y desembocaban, tras pasar bajo la calle Vitoria, con tanta fuerza que rompían a su llegada el flanco derecho del río Arlanzón.

Los santos días del pasado (Carlos de la Sierra)

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